Arte español a precios neoyorquinos. Christies, la famosa casa de subastas inglesa celebra su segunda gran subasta de Arte español en Madrid.
La célebre casa Christie’s subastó en Madrid más de 120 lotes de obras de arte español de autores como Goya, El Greco, Sorolla, Antonio López y Palazuelo. Ello pone de manifiesto el carácter y la
relevancia internacionales que está asumiendo el arte español, como así también la alta cotización y el interés que generan los artistas españoles dentro y fuera de España.
Las expectativas eran buenas, pero nadie se esperaba tanto. Los aproximadamente cuatro millones de euros que Christie’s Ibérica pensaba sacar en su II Subasta de Arte Español (celebrada el 5 de octubre de 2005 en Madrid) se convirtieron en ocho, superando así hasta el más optimista de los pronósticos. Como dijera recientemente Pablo Melendo -director del Departamento de Arte de Christie’s Ibérica-, "Algo se está moviendo…".
En Pintura Antigua la subasta contó con varias obras de algunos de sus más representativos artistas, como El Greco (dos óleos sobre lienzo, estimados inicialmente entre 122.000 y 183.000 dólares cada uno), Mariano Salvador Maella ("La circuncisión", entre 48.800 y 73.200 dólares) o Goya ("Majas en el balcón", de 73.200 a 97.600 dólares).
El siglo XIX estuvo representado por una colección de once cuadros del pintor Carlos de Haes, estimados en su totalidad entre 215.000 y 311.000 dólares. Junto a éstos, una obra inédita de la primera época de Joaquín Sorolla, "Baile valenciano en la huerta", con su mujer como modelo, un paisaje del catalán Hermenegildo Anglada Camarasa, estimada entre 427.000 y 549.000 dólares, y obras de Julio Romero de Torres, Eliseo Meifrén o Isidro Nonell.
En Arte Moderno y Contemporáneo hubo una extensa selección de artistas de diferentes tendencias, con obras de Grau Sala, Joaquín Peinado o Juan Barjola. Se destacó un relieve de madera policromado de Antonio López, "El sueño (la mujer durmiendo)", que estuvo expuesto en Nueva York, Turín y Madrid y cuya base se estableció en 488.000 dólares.
En la selección de obras sobre papel, junto con piezas de Miquel Navarro, Luis Gordillo, Eusebi Sempere o Eduardo Arroyo, se incluyó una de Antonio Saura, la colorista "Cocktail Party".
El óleo del granadino José Guerrero "Comienzo azul" y otro óleo, "Heraldo II", de Pablo Palazuelo son dos de las obras a las que se pudo acceder en la subasta. Dentro de la tendencia figurativa, y con influencia del pop, se encontraban dos obras de Eduardo Úrculo, una de Dis Berlín y otras dos de Guillermo Pérez Villalta.
El arte español y la contundencia de las cifras
Lo verdaderamente importante de la subasta de la firma londinense reside en la constatación de que el arte español contemporáneo está cada vez más valorado económicamente dentro y fuera de las
fronteras ibéricas. Christie’s apostó (el 60% de su catálogo era de obra del siglo XX), y evidentemente le salió muy pero muy bien. Y a las pruebas nos remitimos: ahí están los 684.000 euros pagados por el Estado por la obra de Antonio López “Mujer durmiendo (El sueño)”, que irá a engrosar los fondos del Museo Reina Sofía; o los 144.000 euros que alcanzó “Heraldo II”, de Pablo Palazuelo. Tampoco desdeñables son los 130.000 a los que llegó “Comienzo azul”, de José Guerrero; ni los 236.000 de “Cranach como pretexto”, de Manolo Valdés, o los 108.000 de “La voiturette au crie”, de Óscar Domínguez. En total fueron dieciocho los autores que alcanzaron en la subasta de Christie’s su récord de cotización.
Por otro lado, las cifras del arte antiguo y decimonónico siguen siendo llamativas. Prueba de ello son los 572.000 euros pagados por un Sorolla de juventud, “Baile valenciano en la huerta”; los 549.600 a los que llegó un Romero de Torres anterior a su etapa simbolista, “Mujer asomada a la puerta del jardín”; los también 549.600 euros pujados por un paisaje de Mallorca de Anglada Camarasa; o los 437.600 euros pagados por “Regatas en el puerto de Barcelona”, de Eliseo Meifrén. Al mismo precio llegó “Mujer de medio cuerpo con fondo verde”, del cada vez más cotizado Isidro Nonell. Por su parte, el Estado se quedó, para el Museo Romántico, con la recreación de la Batalla de Bailén de Barrón, por el que desembolsó la friolera de 30.000 euros.
Más allá de que estos números traduzcan verdadero aprecio por la pintura o bien reflejen un velado esnobismo, frivolidad o simplemente una mera especulación mercantilista, lo cierto es que no sólo de pan vive el hombre, y a veces los pequeños gustitos que uno se da en aras de alimentar su espíritu con obras de arte pueden resultar desmedidamente onerosos…
Boris Krygel
Fuente : Reportajes